Un Adios para Bruno
Ayer sonó el teléfono sobre las 6 de la tarde. Era Miguel. Por el tono de voz intuí que algo había pasado. Su perro Bruno acababa de morir. Era en un perro muy mayor, tenía algo más de 20 años y estaba ya muy, pero que muy, deteriorado. El caso es que llevaba tanto tiempo estando tan mal que todos los días parecían el día de su final. Quizás por eso no me lo esperaba. Lo ví la noche anterior echado en la alfombra y estaba como siempre. Mal, pero aguantando el tirón. En fin, una penita. Se le coge cariño a los animales. Aunque este daba ya más lata que otra cosa, lo echaremos de menos. Se me hará raro no verlo tambaleándose en el patio, ni echado en su alfombra, ni dormido con gatos alrededor. Por lo menos ya podra descansar, que se lo merecía.
ADIOS BRUNO, BRAQUIO, TARARELLE... ¡ADIOS!



















